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martes, 11 de julio de 2017

Y tú??

Seis horas quedaban para el solsticio de verano y aún él no se había enterado de que ella ya pensaba en sus labios...Disfrutaba de fuegos artificiales en la playa donde sus amigos le decían una y otra vez que porqué seguía solo...Él sabia la respuesta perfectamente, al igual que una cerveza, él era reservado, era frío, era fuerte y amargo, estaba metido dentro de cristal... él era aun un alma en pena buscando a su musa.

Ella ya había rehecho su vida, era ya independiente y lejana de aquel momento amargo donde todo se torció, disfrutaba de ella misma y de su libertad. De vez en cuando el fantasma de las navidades se pasaba para atormentar alguna noche pero nada preocupante y cada vez menos habitual por suerte.

Mientras escribía en una libreta sin tapas llenas de garabatos por los bordes, se acerco un señor, alto con corbata y bigote, por sus manos se notaba que ese no era su vestimenta habitual, "Perdone, conoce donde esta la comisaria mas cercana?". Preguntó con ganas de salir corriendo. "Ni si quiera soy de aquí, disculpe quizás ese grupo"- señaló a un grupo de chicos- " sepa donde hay una comisaria". Y sin esperar respuesta se volvió a sus notas donde seguía inmerso en su mas profunda poesía donde el alma estaba expuesta.

Diez pasos dio hasta encontrarse con ella de frente  y sin esperarlo se quedaron mirándose durante una eternidad. Se miraron como nunca antes, pero esa mirada era familiar para ambos. Él dio el primer paso y dijo un hola que solo escuchó el cuello de su camisa, ella a su vez pregunto que tal y todo se nubló por un instante con la nube negra de los recuerdos, cada uno estaba pensando en la ultima vez que se vieron... Todo había cambiado tanto...

La despedida fue dulce pero a la vez amarga sabiendo ambos que no se volverían a ver hasta que el viento y el destino en conjunción lo decidiesen. Él dijo al despedirse: "te he echado de menos". Ella no respondió.

Cuatro minutos decidieron el destino de ambos, cuatro minutos que jamás olvidarán, cuatro minutos de ansiedad, lloros y sentimientos a flor de piel, donde cualquier error se paga caro y nunca supieron gestionarlo.

Todo por el retrete por unos minutos, todo por un simple  "y tu?" que no se respondió.

Gracias por leerme,

Mario


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